INTENTANDO NACER

 

Era invierno, en Coquimbo, una de esa noches con neblina, hace exactamente16 años, Margarita ya comenzaba a formar parte de este mundo, un 1 de Mayo de 1990. La noticia de su existencia en mi, me devolvió tantas cosas ya perdidas, la fe en mi como mujer, parte del amor extraviado con su padre, y una nueva ilusión para seguir luchando.

Me llené de emoción y temores inexplicables y sin embargo la vida continuó su curso. Situaciones domésticas, financieras, juicios de menores, turnos de noche, problemas familiares, abandono del que se suponía debía ser mi compañero y amigo,, pero ese amor había muerto ya antes de empezar a crecer y así muchas otras cosas, fueron los ingredientes amargos de esa pequeña vida germinando. Parecía ya que en su destino estaba determinada a sufrir. Sin embargo que grandes emociones lograste plasmar en tu madre, la posibilidad de una nueva oportunidad que se sumaba a la dulce existencia de la pequeña Elsita, al fin alguien de su tamaño cercano para formar esta nueva familia, que yo en mi ceguera de ilusiones , no logré vislumbrar que jamás sería de tal manera. Pero reconozco con orgullo que a pesar de las amargas experiencias vividas en los meses siguientes, y más aún en los años que vinieron, mantuve en pie el ideal de mi familia aún a costo de mi propia felicidad para vivir acompañada pero en la soledad de afecto más grande para una pseudo esposa y el deber resplandeciente de mi maternidad me dio las fuerzas necesarias para vivirlo.

  

Pero llegó la primavera, y con ella el sol. Los maternales de colores y los movimientos en mi vientre; te amaba ya, como sucede siempre en los corazones de las madres,

Cambios de casa, lugares más floridos llenos de luz , en La Serena. Tus hermanos felices por este anuncio de Dios y una madre renovada.

Como siempre, trabajé hasta el último día, activa, feliz, sin temores. Sin embargo , después supe que sí debía temer , pero no por lo que todos pensarán , sino por ser la primera evidencia de lo que significaría después ser el comienzo de la persecución, situación que no se logrará entender jamás , cuando hablemos de lo que llamamos justicia y protección a la mujer en las condiciones en las que yo me encontraba en esa época

Un día de verano, específicamente el 19 de Enero de 1991, te anunciaste bruscamente y estabas atravesada en mi útero, tus membranas se habían roto y debías abrir ya tus ojos al mundo.

Con la emoción, el miedo, la alegría de conocerte por fin, corrimos a la clínica de La Serena, no llevé ni siquiera tu ropita, sin embargo, estando ahí, en el centro de la seguridad y el alivio del dolor, ya había comenzado lentamente el inicio de tu muerte.

Manos humanas que tenían todo para entregarte a la vida y a mis brazos, sana y viva, se quedaron quietas, un cerebro que paró de pensar o no quiso, permaneció inerte frente a los acontecimientos que se fueron sucediendo uno tras otro, aterradores y dolorosos, un corazón que no quiso amarte, bastaron para que durante largas horas tu lucha silenciosa y profundamente dolorosa por nacer fuera prácticamente inútil.

Esa persona fue mi colega el Dr Ramon González Munizaga, socio en ese tiempo con los dueños de la Clínica la Isapre Cruz Blanca y otros médicos del equipo.

A las 2 de la madrugada del día 20 yo te empujé hacia la muerte por las órdenes arbitrarias de aquel médico que te negó desde el comienzo como persona y el derecho más vital de cada ser enviado por Dios, el derecho a la VIDA.

¡PUJA , PUJA! durante mas de dos horas.... Y tu bracito izquierdo emergió a la frialdad de muerte de aquel pabellón de partos, carreras , llamadas , profesionales que corrieron desde sus casas prolongaron sin quererlo, durante 30 minutos más tu agonía:

" la Dra. Bartolotti está con un tronco en expulsivo" , fueron las palabras que hasta hoy día martillean mi cerebro y que eternamente estarán en mis oídos de madre y de médico. Todo esto seguido con mi muda plegaria de dolor de madre y consternación de médico.

Ruega a Dios por nosotras dos. Luego: la NADA ,la sensación de muerte me invadió junto con el efecto de la anestesia general. Eran ya las 5,30 de aquella madrugada pero yo ya no estaba contigo hijita, mi mente obnubilada y yo misma ya nada podíamos hacer por ti. Con un amor especial los Dres Hugo Badiola Y Fernando Bravo lograron hacerte respirar a los 60 minutos y tu corazón agotado, pero aún fuerte, comenzó a latir.

Tuviste derecho a una vida paralizada , sin llanto , con el máximo del dolor físico, solo que nunca pudiste reclamar por este dolor para que no te lo continuaran provocando , y a que tus padres pudieran bautizarte MARGARITA KRISTEL en el nombre de Dios y con mi bendición,...

Tu garganta quedó muda y tu llanto jamás llenó el pabellón de partos, ni clamó por su madre en la tibia cuna de procedimientos.

Pero tu cerebro , agotado , por sufrir la falta de oxígeno y la sangre que reparte la vida , no pudo resistir y tu cuerpo convulsionó y convulsionó ..... Dios Mío.

La máquina que te permitió seguir en este mundo, estuvo contigo la mitad de tu corta vida. Pero un día también quisiste respirar sola, era increíble. Te imaginé luchadora en la adversidad y te veía soportando el dolor en un silencio cercano a lo sublime, Dios te quería en este mundo por algo y luchaste... y tu lucha prometí hacerla mía , y continuar tu misión desde el día que te fuiste de mi lado . Pero el tiempo me enseñó que tu muerte y mi lucha no eran motivo importante en esta tierra de chilenos, una tierra que yo he amado tanto. Pero la nada me respondió y los míos ya no eran míos, nunca lo habían sido.

Así entregué al vacío una parte de mi vida y la de mis hijos.

Así permaneciste durante 25 días, en los que el primer pensamiento del amanecer y el último del día eran sólo para ti. Cuando lograste respirar por ti misma y te llevamos a Santiago para cuidarte mejor, logré tenerte más cerca, pero te veía a ratos cortos, según yo porque debía hacer tantas cosas pero no, hoy reconozco mi incapacidad de verte así sin la esperanza de que algún día pudieras correr, y reír y llorar, como los demás niños y así fue hasta el día de tu despedida final. Por eso se transformó en tu himno aquella canción que dice: que canten los niños, que alcen la voz, que canten por esos que no cantarán porque han apagado su voz..

Fue la única vez que te acurruqué en mis brazos, mientras la vida se escapaba aceleradamente de tu cuerpo dormido y paralizado ya tanto tiempo.

Tu carita, tan bella, tenía la paz de un ángel, y toda tú eras de una belleza solo descrita por una madre.

En ese momento tu padre y yo nos entregamos como siempre a la voluntad de Dios, porque yo le pedía el milagro de la vida sana o el de la muerte plácida que te diera descanso y para que yo también pudiera llorar alguna vez tu pérdida sin verte así sufriendo lo que ningún ser de este mundo puede siquiera imaginar.

Sin embargo, el dolor era indescriptible, imposible de relatar.

Me recordé de algunos casos en que en que vi morir niños pequeños , tratando en vano de utilizar lo humano y la medicina por lograr la vida , pero no siempre está en nuestras manos , y ahí aprendí que también es labor humana y médica acompañar en el proceso doloroso de la muerte y me prometí si alguna vez volvía a ocurrir , respetar lo que yo viví y permitir a otros padres que también formaran parte de esto que les pertenece por derecho divino.

En tu último latido, huí corriendo perseguida por el pánico y la angustia y sólo logré volver cuando Dios me dio la serenidad necesaria.

Te volví a ver, pálida, aún tibia pero ya no estabas con nosotros. Estabas tan hermosa, sin las gomas de conexión ni los tubos, sin sueros, con tu piel amoratada en las zonas de punción pero con ese cuerpito de bebé que tanto amé desde que supe que estabas dentro de mi y desde el primer día que te vi. Parecías tan sólo dormida, pero la pesadilla había terminado para ti hijita mía.

Te confieso, aún continúa para mi..

Todos tus hermanos estaban contigo, tu hermana Ximena fue la que te vistió con la misma ropa que recorrió días previos , tantos lugares, la habitación, la sala de partos , el avión, la clínica, la casa de la abuela y por ultimo su único y real destino : tu .

Y fue el día 3 de Marzo, tu último domingo en este mundo en el mismo día en que llegaste a el.

Por una Margarita....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diseño elsa@bartolotti.cl